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martes, 12 de octubre de 2010

Recuerdos marplatenses



Viendo a chiqui correr en el fondo del chalet de Mar del Plata, sentí una mezcla de alegría y nostalgia. Alegría porque a chiqui se lo veía tan feliz con todo ese pasto para corretear, pateando la pelota, jugando con sus autitos e investigando todo lo nuevo de esa casa. Nostalgia porque en esa casa, la de mis nonos, pasé muchísimas vacaciones y fines de semana largos, y lo guardo como uno de esos lugares a los que siempre me gustaba volver por lo que significaba para mi de chico ver a mis nonos y mis tíos, y compartir cada juego, caminata o día de playa.
Me encanta poder compartir ahora eso mismo con mi familia, que se sientan a gusto ahí, y que nuevamente le den vida a una casa que al llegar, como no está habitada permanentemente, se siente fría y vacía.

viernes, 30 de octubre de 2009

Cuasi-veranito

Hace mucho que no posteaba. Pero esta foto merece ser mostrada. Qué grande que está, no lo puedo creer! It's so cute...

martes, 31 de marzo de 2009

Definitivamente experto en PC's

Bueno, respondiendo el último post, ya no hay dudas de que sigue el camino de las computadoras. Ayer me explicó cómo optimizar una consulta con índices particionados...

domingo, 28 de diciembre de 2008

Niño envuelto o experto en PC's

Ya está totalmente fuera de control. Basta dejarlo un minuto solo sobre la sábana (que pusimos sobre la alfombra para que esté más cómodo) para encontrarlo envuelto en ella o intentando encender la PC siguiendo los pasos de su padre. Y tiene seis meses, la que me espera...


viernes, 24 de octubre de 2008

Hijo e'Dragón

Y sí, tenía que vestir a mi pequeño dragoncito como corresponde...

domingo, 28 de septiembre de 2008

Espíritu Primaveral

Bueno, hace rato que no escribía nada. Pero creo que lo que este jardín maternal hizo para el día de la primavera no puede pasar inadvertido. Siempre que paso por ahí veo dibujos y collage que hacen los chicos, pegados por todos lados en toda la cuadra, y siempre lograron sacarme una sonrisa. Esta vez, quiero que vean por ustedes mismos lo que la creatividad y las ganas de quienes trabajan en ese jardín de la calle Panamá lograron:

lunes, 21 de abril de 2008

Avances

Hay ciertos avances tecnológicos que ya no me sorprenden tanto, como solían hacerlo cuando era chico. Ya estamos acostumbrados a ver que cada día salen a la venta nuevos aparatos que hacen de todo (excepto planchar). Pero muy distinto es ver algo de tecnología cuando nos conmueve y nos hace sentir cosas que no habíamos sentido. En mi caso, estoy hablando de las ecografías, y en especial de las nuevas 4D. Si bien existen hace ya un tiempo, nunca las había visto, y debuté con la imagen de mi futuro hijo, en la que se puede ver cómo abre la boca en un momento... eso es simplemente impresionante. Es como un avance de lo que va a ser, que al mismo tiempo calma y acrecienta la ansiedad por que nazca.
Bueno, para que sepan de lo que hablo, ahí va el avance:




¿Ustedes qué creen?, dijo "Papá", ¿no?

miércoles, 11 de julio de 2007

La última factura



Es un clásico. Siempre que alguien lleva facturas (lo mismo se aplica a las porciones de una torta) a la oficina, se cumplen varios ciclos casi invariantemente:


  1. La persona deja, en un lugar al alcance de todos, el paquete de facturas y exclama algo como "traje facturas, sírvanse".

  2. Luego, lo abre para que los demás se puedan servir, y se sienta en su lugar.
    Rara vez esta persona toma a primer factura, porque sería una ofensa.

  3. El resto de la gente felicita/saluda/agradece a la persona en cuestión, y mira con ganas el paquete.

  4. El paquete se mantiene ahí, inmaculado, durante aproximadamente veinte minutos.

  5. Luego, pueden pasar dos cosas:


    • Un valiente osa destruir el santuario y tomar la primer factura, que no es la mejor ni mucho menos, porque la eligió rápido.

    • La persona que llevó las facturas toma la primera, y dice en voz alta algo como "¡vamos, agarren!". Acto seguido, los demás se levantan lentamente, como peregrinando hacia el paquete.


  6. Ahora, luego de haberse roto el hielo, van llegando comensales a intervalos que bien podrían describirse por un proceso de Poisson.

  7. Cuando se aproxima el ocaso del paquete, baja la concurrencia, hasta que queda solamente una factura.

  8. La factura sigue ahí...

  9. La gente ignora sistemáticamente esa última factura, aunque tenga hambre.

  10. De repente, al mirar de nuevo, ya no queda una factura, sino media. ¿Cómo es que sucede algo así?

  11. Días más tarde, alguien se apiada de esa media factura, la abolla junto con el paquete, encontrándole un lugar mejor en el cesto de la basura.



Si esto nunca les sucedió:

  1. No son argentinos.

  2. No trabajaron nunca en una oficina.


lunes, 9 de julio de 2007

Nieve en Buenos Aires, ¿quién lo hubiera creído?


Nunca creí vivir para ver esto.
Caballito, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Y la nieve que no paró de caer, en este feriado que pasó de gris a blanco...


lunes, 25 de junio de 2007

¡Presidente por un día!



Cumpliendo con mi deber de ciudadano, habiendo sido convocado como primer suplente de mesa en las elecciones porteñas del 24 de Junio de 2007, me presenté sólo para darme cuenta de que nadie más se hizo presente en mi mesa. "Bueno, usted queda como Presidente de Mesa", dijo una persona del Tribunal de Justicia.

Luego de haber abierto la urna para sacar todos los materiales a utilizar, llegó una persona que tenía la misma asignación que yo, es decir "primer suplente", y como era un error pidió a una persona del Tribunal de Justicia que se lo excusara de quedarse. La verdad, me hubiese venido muy bien la ayuda de al menos una persona...

En el transcurso mi día electoral, fui viendo algunas situaciones extrañas, y otras graciosas.

Quisiera, antes que nada, dejar una pregunta al público en general: ¿Realmente creen que por destruir las boletas del adversario, dentro del cuarto oscuro, perjudican en algo a la persona impresa en la boleta? Mi respuesta es NO. Simplemente, le hacen la vida más difícil al pobre tipo que le tocó ser autoridad de mesa.

Algunos padres orgullosos, entraron con sus hijos e hijas al cuarto oscuro, para enseñarles lo que es votar y hasta los hacían introducir el sobre en la urna. Obviamente, esta es una situación irregular, pero hay gente que argumentaba que no iba a dejar a su hijo "tan chiquito" solo afuera.

Creo haber respondido más de cien preguntas como "Disculpe, ¿la mesa 669 por dónde queda?", "Maestro, ¿la letra F?", o "Yo voté acá la vez anterior, ¿a dónde me toca hoy?"... Qué necesidad de cambiar el lugar y orden de todas las mesas en tres semanas, eh!

No faltó el que quisiera votar con un DNI previo al que figuraba en el acta. Uno de ellos fue motivo de discusión con un gendarme y una persona del Tribunal de Justicia, y finalmente fue un votó recurrido. Pero hubo otro, que se hizo el sorprendido y dijo "Pero si yo voté la última vez con este documento!" Y cuando le dije que lo charláramos con un gendarme me dijo "Bueno, no te preocupes, voy a buscar a un gendarme y vuelvo"... alguno de ustedes lo volvió a ver? Yo no.
Debo aclarar que estábamos solos en todo momento, ya que rara vez pasaba un gendarme o una persona del Tribunal de Justicia delante de nuestra mesa, como para intentar resolver alguna situación. Hasta la más común como querer ir al baño 2 minutos, cosa que no podía por ser la única autoridad de la mesa.

Unos de los fiscales de mi mesa era todo un personaje (en el buen sentido), intentando averiguar (cuando no cuestionar) el origen del apellido de cada persona que llegaba a votar, o contando anécdotas del pasado de nuestra ciudad de Buenos Aires.

Al llegar al recuento de votos, encontré una boleta para el partido de Pinky y Cerebro (muy bien hecha la boleta, por cierto). ¿Qué? ¿No sabían que se habían postulado?
Había además, varias boletas destruidas dentro de los sobres.
Otro sobre tenía un papelito que decía "no voto por nadie".

El mejor momento de ese particular día laboral extra de doce horas, fue cuando mi esposa pasó a saludarme :) (además, me trajo 2 chocolates Shot).

martes, 19 de junio de 2007

Recordar a los que ya no están

Porque creo que, además de llorar a nuestros seres queridos, hay que recordarlos por lo que fueron y lo que hicieron.

Esa última imagen que nos muestran en un velatorio no es realmente la persona a la que tanto quisimos y con la que compartimos miles de momentos buenos y malos.

Tantas cosas que vale la pena recordar de mi tía-madrina... y seguro me esté olvidando de muchas más gracias a mi pésima memoria.

- Cuando de chicos nos alquilaste kartings en la plaza, para que mi hermano y yo manejáramos.

- Como me introdujiste al mundo de Tolkien, con sus elfos, enanos, hobbits y dragones, que hasta el día de hoy me siguen fascinando. ¿Se nota?

- Cuando me enseñaste el paso de baile brasilero que estaba de moda, con el que nos lucimos en la pista.

- Cuando nos llevabas al cine y a la playa, y nos comprabas todo tipo de golocinas. Yo siempre te decía "no, gracias" y vos me insistías con una sonrisa, parándote frente al kiosco con un "dale, elegí".

- Cuando contabas chistes. Qué bien te salía el acento gallego! Y siempre tenías alguno nuevo en tu repertorio.

- Aquella vez que me compraste un pasaje de avión, para que viajáramos juntos hasta Mar del Plata, y en el que nos sirvieron un alfajor Jorgito con Champagne. Cómo te reíste cuando me viste mojarlo dentro de la copa! Aún siendo un viaje de 40 minutos, charlamos un montón y te conté de la chica con la que estaba empezando a salir (y con la que sigo saliendo, ya que hoy es mi esposa).

Siempre me impactó tu alegría al bailar, salir a pasear, ir a pubs y charlar. Brindo con una caipirinha por ello.

Gracias por haber sido la primer persona con la cual pude hablar de mis sentimientos, y por compartir conmigo los tuyos.

¡Hasta siempre Pato!

domingo, 10 de junio de 2007

Anécdotas del pasado

Charlando con mi familia sobre cómo es que el conocimiento, las vivencias, la cultura, se van transmitiendo de generación en generación, y de cuántas de esas cosas quedan en el olvido, es que me enteré por mi padre, de una anécdota que nunca me habían contado.

La anécdota es muy corta y simple, y al mismo tiempo graciosa. Resulta que allá en el norte de Italia, en la época en la que recién aparecía la luz eléctrica en los hogares, mi tatarabuelo cada vez que quería apagar la luz, se sacaba el sombrero y lo batía en el aire como queriendo soplar la llama de una vela inexistente. Por supuesto, toda la familia se reía a carcajadas cada vez que él lo hacía, pero él se volvía a poner su sombrero y se iba murmurando en lo bajo...

Debo decir que al escuchar esta anécdota, yo también me reí mucho. ¿Puede ser que a los 30 años recién me entere de estas cosas? Es decir, esto da cuenta de que a medida que transcurre el tiempo es menos probable que algo que sucedió hace 3 generaciones o más vaya a subsistir en la memoria de alguien. ¡Qué desperdicio!

Yo mismo me voy a encargar de contarle esa historia, y todas las que recuerde, a mis hijos cuando los tenga. Y también intentaré que ellos las sigan transmitiendo, para que al menos, ese pedacito de la historia que es de la familia, subsista.

miércoles, 24 de enero de 2007

Café con sabor amargo

Y no por falta de azúcar, sino por el anonimato que implica limpiar una oficina en horarios en los que no hay nadie trabajando. No quiero imaginar las cosas que esas personas, que para muchos de nosotros no existen porque nunca las vemos, hacen mientras limpian una oficina. Aunque en ocasiones no me ha quedado más remedio que imaginar automáticamente qué pudieron estar haciendo. Recuerdo que, hace como cinco años ya, al sentarme en mi escritorio vi sobre mi teclado un hermoso rulito (vello púbico), y todos pueden imaginar cuál fue la imagen mental que evoqué.
Esta vez, y ya es la segunda vez que me pasa lo mismo en dos empresas diferentes, al llegar hoy a mi lugar de trabajo, encuentro mi taza favorita (negra y blanca de Okko) rota. Así es que tomé el café de la mañana en una taza genérica, y a pesar de haberle puesto la misma cantidad de azúcar que de costumbre, el sabor no fue el mismo.

lunes, 22 de enero de 2007

Pintar es como limpiar... pero dura más

Luego de dos días de enduir, lijar, limpiar, y pintar el departamento con mi esposa (dueña de la iniciativa), quedamos igual de satisfechos que de cansados, pero valió la pena.
No solo se ve mejor, sino que se siente mejor. Se siente mejor en cuanto a que aún sin mirar las paredes hiper-blancas, uno sabe que todo se encuentra ahora en un estado de pureza mayor al de antes.
Si bien está claro que haciéndolo uno mismo, en vez de llamar a un pintor, termina exhausto y cree que no se termina más, la recompensa es grande y uno se siente mejor (excepto quizá por los dolores musculares del día después). Recomiendo a todo aquél que haya vivido más de dos o tres años en su propia vivienda (porque no es lo mismo cuando uno alquila) que se arme de coraje y pinte techos y paredes. No se van a arrepentir.

viernes, 19 de enero de 2007

Empecemos

Bueno, ¿quién no tiene su propio Blog en estos días?
A mi criterio el 90% de los Blogs no tiene sentido de existir, y quizá yo esté súbitamente insertándome en ese grupo... pero hay que probar, ¿no?